martes, agosto 14, 2012

La mirilla


Le veo un ojo por la mirilla de la computadora.
Tiene letras cansadas y un tono de teclado acelerado;
el tiempo le pesa en las manos;
los ritmos, en las palabras.
Leo su decir con atención, y es que dice,
explosivamente, sin rodeos, sin estrofas,
de corrido, con la tinta en la lapicera,
con el silencio en la garganta, con las voces
en el cuerpo, y su voz,
su voz, del otro lado de la red.
Lejos: literalmente al alcance de su mano.
Lejos, como aquello que sólo se ve
mundo de por medio,
pantalla de por medio,
teclado de por medio,
apenas revelando
un ojo
por la mirilla de una computadora.

Como de lejos

Y pasa como de lejos, como en abstracto, como tocando algún rincón perdido, alguna ilusión callada, algún concepto nuevo, desconocido, indefinido;
pasa como pasa el miedo, que pasa y se queda, o como pasa la vida, o la muerte, silenciosa, inesperada, definitiva.
Pasa como si no quisiera pasar, como si yo no quisiera que quisiera.
Pasa y yo lo veo, desde lejos, desde el rincón lo veo, lo miro, hago gestos, como conceptos, como si quisiera tocarlo, como si no quisiera, como esperando que pase, o que se quede, como queriendo quedarme, como con miedo, como callada, inesperadamente, indefinidamente, definitivamente.
Pasa de lejos, pasa pasando, y pasan mis ojos, y mis gestos, y mis verdades, descontroladas, desordenadas, como muros, como armas, como degollando caminos, como lesionando momentos, como de lejos, y sus mundos, y sus gestos, y sus palabras, sus conceptos, sus manos, sus miradas, su risa, el sonido de su risa, sus distancias, sus intentos de acercamiento, su pasar, como quedándose, inesperadamente, indefinidamente, definitivamente, como la muerte.

sábado, mayo 12, 2012

Der Schwer gefasste Entschluss




-Y es que sólo la persona más cínica o aquella con el más alto grado de convencimiento son capaces de soportar cualquier cosa sin desviarse de su camino. El límite entre uno y otro es demasiado sutil, a veces imperceptible. Quien no está parado de un lado ni del otro, es propenso a cometer errores de juicio, pues ni siquiera comprende la magnitud de lo que está en juego, tanto para el cínico como para el convencido: la vida misma.-


Escribir con lápiz y borrarlo. Y volver a escribir. Y borrar de nuevo. Y borrar, como si no se hubiera ya escrito una historia. Como si se pudiera hacer y deshacer al antojo del autor, y no hubiera personajes creados y descreados, escritos y borrados, una y otra vez, para crear otros personajes que tampoco durarán, que ni siquiera llegarán a formarse del todo, porque algún cínico nuevo autor se crea con la capacidad o el derecho de borrar lo que existe y escribir una historia nueva.


Obvia que las hojas son las mismas, y las manchas borroneadas de la historia anterior siguen allí, por mucho que intente sacarlas, o taparlas. Ya no hay grafito sobre el papel, y los viejos personajes son, quizás, un boceto de persona que no fue. Una historia que nunca fue escrita, que no tiene principio ni fin, y que los dejó boyando a la intemperie, suelo y cielo de papel, aferrados al vacío de una hoja blanca (blanca, pero no en blanco; blanca, con el peso de todo lo que no está escrito).


Y entonces? Qué haría? Miraba el papel y sabía que tenía una decisión que tomar: jugarse a rescatar historias y personajes borroneados, o escribir una historia nueva. Cuál de las dos opciones lo acercaba al polo positivo y cuál al negativo? Cuál lo volvía un cínico capaz de destruir lo que existiese en su camino, y cuál un convencido capaz de construir algo que no existía, o que nunca había terminado de existir, aún?


<Der Schwer gefasste Entschluss>; una decisión de peso.-

sábado, abril 28, 2012

Puedo más



Que puedo más.
Puedo más tiempo, puedo más fuerza, puedo más ganas. Puedo silencios, esperas, obstáculos, vacíos. Puedo comprender, y comprendo. Puedo aceptar, y acepto. Puedo seguir. Y sigo.
Puedo más intentos, más palabras, o menos... puedo más sutilezas, más corazas de plástico e interiores de hierro. Más cuerpos envases, más no cuerpos, más miradas al unísono, más canciones, más días, más momentos, más oportunidades perdidas.
Puedo todavía más dudas, y más incertudumbres, y más angustias. Puedo más distancia, y más cercanía también. Y más mentiras, y más no verdades, y más todo, y más nada, y más todos, y más nadie.
Puedo más alegrías banales y felicidades reales. Puedo más en abstracto, en concreto, día a día y de acá en más. Ser apoyo sin apoyo, consuelo sin presencia, penas igualadas y pensamientos compartidos. Puedo ser puerta y ventana, y también pared de ladrillos, y puedo tener luz o no tenerla, y ver o no ver, y dejarte verme.
Puedo más críticas, más incomprensiones, más juegos que no divierten, más desmotivaciones, más polos opuestos, más caídas, más nervios.
Puedo más peso; puedo tu peso. Puedo tu miedo, tu pérdida, tu dolor, tu espacio, tu tiempo. Puedo tu falta de perspectiva, tu perspectiva completa, tu criterio, tus parámetros. Puedo más allá, puedo más no sé.
Cada punto que se borra, cada camino que desvía, cada momento que se pasa, es un más que puedo quedarme. Te sigo en tus devíos, y si no puedo orientarte, puedo perderme con vos. Te miro desde lejos y si no puedo encontrarte, puedo encontrarme en vos. Dibujo palabras, dibujo contextos, dibujo realidades y, si no son mías, puedo hacerlas mías. Puedo quedarme para siempre, callando, comprendiendo, aceptando, esperando. Porque, si no es hoy, es mañana, y si no es mañana es pasado, y si no es pasado, es futuro, y el futuro se construye, y todo lo que no pude, puedo.
Puedo más de lo que ves, puedo más de lo que esperás, más de lo que creés y creás. En vos, por vos. Desde vos, mi poesía está en tus manos. Y desde tus manos, lo puedo todo.

viernes, marzo 23, 2012

No diría



Si fuese por mí, no diría;
callar es siempre más fácil,
más cómodo. Que, al final,
es tu vida, y no la mía,
y sos vos quien tiene que aprender de ella.


Sin embargo, algo en mí es más fuerte... quizás tus ojos,
o la muerte (que siempre es un comienzo renovado,
un seguir disimulado).
Y es que no sirve aferrarse a lo que ya no fue. Cuánto hubiese cambiado
si hubiese sido distinto lo que hoy es el pasado? Cuánto más
hubieras dicho? O esperado? Cuánto más? Cuánto tiempo,
hasta que un día miraras hacia atrás,
con la mirada fría, y el seguir ya sin compás, y comprendieras
que no es tuya esa vida que llevás?
Mas si, en cambio, incorporamos lo que el tiempo va dejando,
nuestra vida va enseñando a seguir con nuestra vida;
aprender de los errores es preciso, y productivo,
para no caer, en el presente, en un error repetido... que,
al final, la vida es corta: lo que no fue, poco importa;
lo que existe hoy es mío, y aplicar lo comprendido...
ese es el desafío.


(El amor no tiene forma propia; toma las formas de los amantes.
Si se fue, no te arrepientas;
si te vuelve, no te mientas;
y si llega un amor nuevo, no te aferres al de antes:
construir es la manera de seguir hacia adelante.)

Otoño



Me puede, me puede...
sus marrones, y esa forma
de pasar desapercibidos;
sus naranjas, y ese
instinto de fuerza, de permanencia,
como una constante...
sus amarillos brillantes,
el principio,
un espejo del sol...
Y sus rojos...!
fogosos, encendidos, brillantes,
pasionales rojos, callados rojos...

Y su forma de pasar,
tan por al lado, tan por encima,
tan,
con todo su perfil bajo,
tan intensamente,
renovando la vida,
dejando morir, silencioso,
para volver a nacer.

Sí... el otoño me puede.

lunes, marzo 19, 2012

Dormir



Y es que dormir con alguien es el acto más íntimo, más intenso, que el amor conoce.

Dormir con alguien es entregarle el propio cuerpo inconsciente a otra incosciencia;
es respirar el mismo aire,
y sentir las respiraciones irse adaptando entre sí,
y acoplarse hasta el unísono;
es el roce de la piel en contacto sutil y desinteresado,
la desconexión de la cabeza en un acto total de confianza.
Es mostrarse en el estado más vulnerable,
exponerse, sin reparos, sin escudos, sin control sobre uno mismo;
es compartir, disfrutar, los cuerpos más allá de lo sexual,
y los sentidos más allá de la realidad.
Dormir con alguien es terminar un día con una persona,
completar el silencioso balance del día
en otro balance, en otro silencio,
y recargar energía del cuerpo del otro,
de su olor, de su calor,
de su simple presencia,
para comenzar un nuevo día.
Dormir con alguien es compartir la cotidianeidad que no se ve, que no se sabe, la inevitable transición de noche a día, que es la continuidad. Es, en otras palabras, continuar, juntos.

domingo, marzo 18, 2012

Toda rutina tiene su poesia


La idea es la rutina del papel,
el final es la rutina del inicio,
la rutina de la duda es el supuesto,
la rutina del espejo es el opuesto,
el corazón es la rutina del latido,
el sonido es la rutina del oído,
la rutina de la mano es el toque,
la rutina de la garganta es el rock,
el parque es la rutina del paseo,
la rutina de la boca es el deseo,
el silbido es la rutina del viento,
la rutina de la piel es el estremecimiento.
Toda rutina tiene su poesía.

(Créase o no, es de una publicidad de Natura)

sábado, marzo 17, 2012

La insoportable levedad del ser


Y le dio pena que en una situación como aquella, en la que un hombre de verdad sería capaz de tomar inmediatamente una decisión, él dudase, privando así de su significado al momento mas hermoso que había vivido jamás (estaba arrodillado junto a su cama y pensaba que no podría sobrevivir a su muerte). Se enfadó consigo mismo, pero luego se le ocurrió que en realidad era bastante natural que no supiera qué quería: El hombre nunca puede saber qué debe querer, porque vive solo una vida y no tiene modo de compararla con sus vidas precedentes ni de enmendarla en sus vidas posteriores. No existe posibilidad alguna de comprobar cual de las decisiones es la mejor, porque no existe comparación alguna. El hombre lo vive todo a la primera y sin preparación. Como si un actor representase su obra sin ningún tipo de ensayo.


Milán Kundera  

viernes, marzo 16, 2012

Una pregunta






-Qué es para vos el amor, entonces?- le preguntó.


-Es que alguien te complete- dijo -... pensando lo mismo o lo opuesto. Es tener una conexión tal que se podrían terminar las frases del otro, o no decir en absoluto; es pensar de a dos; ser feliz con la felicidad del otro; ayudarse a crecer, y así también crecer  uno. 


-El amor es pensarse en dos partes- terminó ella.