viernes, marzo 23, 2012
No diría
Si fuese por mí, no diría;
callar es siempre más fácil,
más cómodo. Que, al final,
es tu vida, y no la mía,
y sos vos quien tiene que aprender de ella.
Sin embargo, algo en mí es más fuerte... quizás tus ojos,
o la muerte (que siempre es un comienzo renovado,
un seguir disimulado).
Y es que no sirve aferrarse a lo que ya no fue. Cuánto hubiese cambiado
si hubiese sido distinto lo que hoy es el pasado? Cuánto más
hubieras dicho? O esperado? Cuánto más? Cuánto tiempo,
hasta que un día miraras hacia atrás,
con la mirada fría, y el seguir ya sin compás, y comprendieras
que no es tuya esa vida que llevás?
Mas si, en cambio, incorporamos lo que el tiempo va dejando,
nuestra vida va enseñando a seguir con nuestra vida;
aprender de los errores es preciso, y productivo,
para no caer, en el presente, en un error repetido... que,
al final, la vida es corta: lo que no fue, poco importa;
lo que existe hoy es mío, y aplicar lo comprendido...
ese es el desafío.
(El amor no tiene forma propia; toma las formas de los amantes.
Si se fue, no te arrepientas;
si te vuelve, no te mientas;
y si llega un amor nuevo, no te aferres al de antes:
construir es la manera de seguir hacia adelante.)
